domingo, 13 de diciembre de 2009

mi corte

Me encanta cortarme el pelo (porque sí, ya me lo corté, hoy). Siempre he disfrutado los cambios, verme en el espejo y descubrirme otra es maravilloso. Me siento ligera, como más viva y con la cantidad de pelo que tengo la ligereza es también literal. Hoy me deben haber cortado por lo menos medio kilo de pelo y siento que, junto con él, se fue gran parte del apachurramiento de ayer.

Soy collona por naturaleza y hay muchas cosas en las que soy realmente cauta. Mi pelo no es una de ellas, me encanta tomar riesgos, me gusta dejar que el peluquero o peluquera -cuando sé que es buena- me sorprenda. Es raro que llegue al salón de belleza con una idea preconcebida.

Hoy me corté el pelo y me encantó cómo me quedó. Me siento ligera, viva, libre. Y cortarme el pelo es siempre un ritual para pasar a una etapa mejor.

viernes, 11 de diciembre de 2009

días como hoy


Todos tenemos días buenos y días malos y después están los días como hoy. Días en que todo te llega como disminuido, como si todos tus sentidos estuvieran entre algodones pero que, paradójicamente, todo te duele y hay ratos en que duele respirar, duele cada minuto.

Llevo todo el día como al filo de algo, como esperando lo que sé perfectamente que no pasará jamás. Y sí, necesito abrazos.

¿No les avisé que no me gusta diciembre? (http://felisbertiana.blogspot.com/2009/12/just-saying.html)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Las puertas cerradas

He decidido emprender una campaña por el respeto a la puerta cerrada. No sé si haya sido un caso específico de hoy aunque no lo creo, más bien es que me levanté un poco menos paciente que de costumbre. El punto es que me di cuenta de que en la prepa hay un nulo respeto a las puertas cerradas. Los alumnos y los profesores están acostumbrados a ser atendidos en el momento en que ellos deciden y son incapaces de esperar y de respetar los tiempos y espacios de otros. Entran sin pedir permiso, abren las puertas sin avisar y cuando las encuentran cerradas con seguro, tocan hasta que alguien les hace caso.


Y no es exageración, entre 10 y 10:30, mientras estábamos en una junta de directivos y con un letrero pegado en la puerta que decía


REUNIÓN DE COMITÉ,
NO INTERRUMPIR


diez alumnos distintos (sí, los conté) abrieron la puerta y se asomaron buscando a alguien.


Después, me senté a trabajar mientras en la oficina de junto estaban en otra reunión importante. En media hora detuve a ocho personas que estaban a punto de tocar la puerta para preguntar algo completamente no-importante. Los alumnos se asombraban al saber que el profesor o profesora que buscaban estaba adentro pero que tenían que esperar para que los atendiera:


-Pero si tengo que hablar con él- me decían


A lo que yo les contestaba


-Tienes dos opciones: irte o esperar a que salga, no hay otra.


En serio, si no fuera porque más de uno en la prepa lo tomaría mal pegaría en mi puerta mañana un papel que dijera:


SI MI PUERTA ESTÁ CERRADA
ES PORQUE NO ESTOY O NO TE PUEDO ATENDER
ESPERA O VUELVE MÁS TARDE


Definitivamente, hoy amanecí un poco amargada.

Nueva y bonita causa

Al parecer, hoy es el Día mundial de comentar en blogs (cfr. http://www.rorpieth.es)

Así que comenten, comenten
aquí, y en otros blogs

miércoles, 9 de diciembre de 2009

En serio, mi compu odia a Arjona más que yo (si eso es posible)


Va la historia: en algún momento de esta semana (no me pregunten cuándo porque el PTSD me ha hecho olvidarlo), calificaba ensyos mientras oía música en mi lap y, de repente, sin mayor aviso el random del itunes llegó a una canción de Arjona, afortunadamente no recuerdo cuál fue. Juro solmemente que yo no la pusé ahí intencionalmente y que ya la borré. En cuanto superé el shock quise callarla, pero la pobre computadora estaba en un shock peor incluso que el mío, por lo que tardé más de un minuto en lograrlo. Cuando la callé, el itunes se atoró y mi computadora se volvió idiota y la tuve que reiniciar. Pero el pobre itunes tardó casi media hora en reaccionar. Más tarde, escribí al respecto usando un nuevo software que bajé de internet (Q10) que, entre otras cosas, garantiza que NUNCA perderás un texto a medio escribir. Anoche, cuando quise terminar el texto para subirlo al blog, no estaba. Es como si la pobre chiltic (nombre cariñoso que aplico a mi computadora y significa rojo en náhuatl) siguiera tardando de procesar lo que pasó. Sospecho que las dos necesitaremos terapia.

martes, 8 de diciembre de 2009

calificatoria


El cierre de un semestre académico es siempre un periodo de sentimientos encontrados. La semana pasada pasé casi diez horas haciendo exámenes orales a mis alumnos. Resultó una experiencia sumamente satisfactoria. Los resultados, en general, superaron mis expectativas. Me sorprendió particularmente una alumna que hasta este momento no había mostrado señal alguna de capacidad, siquiera comparable a la de sus compañeros, contestó adecuadamente a casi todas mis preguntas. Me demostró que es mucho más lista de lo que yo pensaba. Me encanta equivocarme así.

Además del examen oral, me entregaron un ensayo por parejas (ya que tuve 48 alumnos fue la única manera de poder salir viva de esta). Y es justo en este ensayo en donde empieza mi emotional roller coaster. Los ensayos van de lo sublime a lo ridículo con algunos puntos intermedios, a veces y muy pocos. Ya leí todos los ensayos menos uno y puedo compartir los resultados preliminares. Tres ensayos sumamente buenos, dos buenos pero que necesitan un esfuerzo adicional, fuera del molde, para imprimirles la calidad que les falta; muchos ensayos entre regulares y malones; un ensayo completamente ilegible y TRES PLAGIOS.

Uno de los plagios es tan burdo que no se merece demasiada atención: Una página de Yahoo Answers y seis de wikipiedia. Un ejercicio de corta y pega y elimina sin editar porque es demasiado. Hay un pequeñísimo y muy deficiente esfuerzo por disimular las fuentes cambiando algunas palabras "claves" por "sinónimos". Es tan malo que ni a divertido llega.

Lo verdaderamente intrigante son los otros dos plagios. Ya son, claramente, esfuerzos más conscientes y sofisticados por evitar trabajo. Los dos son, mayoritariamente, de fuentes impresas (con énfasis en el plural). Los dos hacen como que citan y hacen un esfuerzo más o menos afortunado por darle continuidad al texto.

En cierta manera resulta halagador que incluso hacer trampa en mi materia suponga un esfuerzo, pero no deja de ser preocupante/enternecedor el nivel de ingenuidad alcanzado. No importa de cuántas fuentes copies, no importa cuánto trabajes para confundir al lector con citas "aparentemente" mal hechas, si al final dejarás que oraciones tales como: "...y al final podría descubrir toda la majestuosidad del exterior y maravillarse con sus bellezas" o "Aunque pueda parecer padójico, el propio Platón desestimó reiteradamente la escritura en general..." te echen de cabeza.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿por qué escribo?


Es una de esas preguntas a las que se puede contestar a muchos niveles. Por un lado, siempre he admirado la capacidad comunicativa del lenguaje escrito; por el otro es una cuestión instintiva, natural.

Más bien la pregunta que me interesa es ¿por qué este blog? Realmente no creo que tenga nada que enseñarle a nadie (para eso están mis clases, mi otra vida en la que no soy felisbertiana sino tengo nombre y apellido) y sé bien que mi vida no es tan intensa como para resultar una apasionante lectura. ¿Qué busco entonces? No lo tengo demasiado claro. En cierto sentido es una salida, un espacio únicamente mío en que puedo poner por escrito y compartir con quienes estén interesados en leerlo ocurrencias, vivencias, reflexiones, observaciones y ociosidades varias. Hoy es, también, un modo de comunicación con las personas más importantes de mi vida y que están, casi todos, bastante lejos.

Soy una persona sumamente privada, no me gusta exhibirme, no me gusta ponerme en boca de todos. Por eso decidí omitir mi nombre y detalles personales de este blog. Sé que todos mis lectores me conocen y entienden bien lo que digo y lo que dejo de decir pero estoy también apostando a que algo de lo que escribo pueda significar más allá de mi cara y mi vida particular.

¿Por qué me propuse publicar por lo menos una vez al día durante por lo menos un mes? Porque escribir en el blog me hace bien, y justamente en estos momentos en que mi paz es menos estable y mi nivel de trabajo amenaza con ahogarme necesito conservar este espacio de cordura e intimidad compartida. Por si no llevan la cuenta, hoy es el décimo día.