las cosas enfermizas se clasifican en simpáticamente enfermizas o artes y antipáticamente enfermizas o vicios
miércoles, 24 de septiembre de 2008
más paradojas
estoy en todo y voy tres pasos adelante
al mismo tiempo empecé este semestre atrasada y definitvamente parece que nunca lograré ponerme al corriente
y sí, las son dos ciertas
jueves, 11 de septiembre de 2008
de mudanzas y mudanzas
miércoles, 20 de agosto de 2008
la maestra de prepa habla
ahora tengo que hacer una pausa para compartir algunas novedades de la primera semana formal de clases del segundo año de existencia de la prepa.
hoy, durante una clase, mis alumnos me dijeron que soy muy negativa porque digo que odio todo. para ver si es cierto decidí agregar a la derecha de este blog una lista de las cosas que odia la maestra de prepa que hay en mí, ya la iré aumentando y ya me dirán si realmente soy tan negativa como dicen mis alumnos.
alguna vez escribí un post quejándome porque iba a entrar a las siete los martes. ahora entro a las siete todos los días y como escribí ayer en mi facebook estoy molida y no creo sobrevivir al semestre. ayer me quedé dormida por primera vez desde que empecé a estudiar (y eso incluye el kinder) a las nueve de la noche.
ya se verá cómo me sienta esto del desmañane cotidiano
martes, 12 de agosto de 2008
carreras en miércoles
Después de las sesiones de la tarde o. me avisó que había una reunión abajo para afinar detalles del contacto con cataluña. Cuando llegué se estaban yendo al college en que se estaban quedando ellos y me dijeron que los acompañara. Al ver la diferencia entre su alojamiento y el nuestro mi indignación alcanzó un punto máximo... Después de verlos trabajar en catalán durante cerca de una hora me comunicaron que habían decidido que cenaríamos juntos los 9 catalanes y los tres mexicanos en el restaurant de la CN Tower.
Yo tenía que comprarme un sombrero para que mi dermatitis y yo sobreviviéramos al zoológico y unas pilas para mi cámara porque las que llevaba amenazaban con terminarse en cualquier momento. Corrí al metro, fui al Eaton Center, me compré el primer sombrero digno que encontré, compré unas pilas y regresé casi corriendo al college de los catalanes para irnos a cenar. Medí mal la distancia, mis fuerzas y el tiempo, cuando llegué al college ya se habían ido todos así que volví a tomar el metro para alcanzarlos. Al salir de Union Station me encontré con un gran río de personas que salían de un juego de baseball y que iban todos en sentido contrario. Para cuando logré llegar al restaurant ya estaban todos propiamente instalados (después me enteré de que poco después de que me fui los catalanes decidieron ir a la torre mucho más temprano para ver el atardecer, así que la vuelta corriendo hasta el college había sido innecesaria pues yo estaba realmente cerca de la torre). La cena estuvo bastante agradable sólo que como fui la última en llegar me habían dejado un lugar bastante gacho al final de la mesa, junto a a y frente a o. Mientras esperábamos el elevador para bajar me pidió m. (una funcionaria del ministerio de educación de Cataluña a la que conozco desde enero y que siempre ha sido un encanto) que le enseñara el sombrero que me había comprado. Me lo puse y un profesor de inglés de una secundaria de barcelona que está bastante mono me tomó una foto para la galería del viaje llamada "postura natural" en la que salíamos todas las profesoras catalanas y yo con poses exageradas.
Salimos del restaurant cerca de la media noche, tomamos un taxi de regreso y yo llegué a bañarme y a dormir.
lunes, 11 de agosto de 2008
otra cita musical antes de volver a la crónica
sólo me colgué una vez en el pasado.
Presenté mis credenciales a tu risa,
y me clavaste una lanza en el costado.
para no olvidar
los rodríguez
domingo, 10 de agosto de 2008
pausa calamarística
hoy, desde mi casita, cito las oportunidades
la culpa es un invento muy poco generoso
y el tiempo, tremendo invento sabandija
será que será suficiente con que uno elija
porque si no la buena fortuna pasa de largo
jueves, 7 de agosto de 2008
martes entre chinos y locos
Empezó el evento que me trajo por estas latitudes. Pasé el día entero (incluyendo desayuno y lunch, bastante mediocres por cierto) en el edificio del OISE (Ontario Institute for Studies in Education). Durante la mañana tuve la impresión permanente de que todo pasaba demasiado rápido, apenas empezaba a reflexionar una ponencia y ya estábamos en la siguiente. En particular en la tarde hubo una presentación de tres papers agotadora. Empezó un hongkonés con un acento bastante difícil de entender, después una canadiense y después un chino que si hubiera hablado en mandarín le hubiera entendido lo mismo. Mi inglés es muy bueno, lo reconozco sin pudor, pero en serio no se le entendía absolutamente nada, me dediqué toda la ponencia a tomar fotos de sus slides y ya me sentaré con calma a ver de qué hablo y qué tan relevante es.
A las seis que terminaron las ponencias del día había una fiesta de bienvenida en un pub inglés que está a la vuelta del OISE, con botana y una cerveza gratis. Socialicé lo que pude –eso del small talk no se me ha dado nunca–, ubiqué a la chava venezolana con la que tenía que hablar por encargo del jefe de mi jefe y a las ocho salí a la calle con a y o debajo de una lluvia que no se había quitado desde las seis.
Decidí que era muy temprano para encerrarme así que chequé en internet si seguía abierto el lugar en el que había localizado que vendían vasotermocafeteras pues vine a Toronto con la firme intención de reponer el que se me rompió en la ibero hace unos meses. Vi que estaba abierto hasta las diez y que aparentemente estaba pasando la lluvia así que me puse zapatos cerrados, saqué el paraguas y me lancé a buscar the green beanery y en cuanto salí a la callé empezó a llover muchísimo. Por el camino me interceptó un individuo que sigo preguntándome si estaba loco o simplemente sufrió un trastorno pasajero, lo único que tengo claro es que fue MUY raro. La tienda estaba sumamente cerca del college y por el camino vi que para ese lado de Bloor hay muchas más opciones para cenar que no parecen ser carísimas y no son ni subway, ni pizza por rebanadas.
Llegué a la tienda, localicé lo que buscaba y me senté a tomar un café en lo que bajaba un poco la lluvia. Acababa de pedir mi latte cuando vi que eran casi las nueve pero me lo tomé de cualquier modo. Llegué de regreso como a las once, me bañé, escribí la reseña del domingo y el lunes y me acosté bastante tarde.