domingo, 25 de julio de 2010

sobre mi incompatibilidad con las listas

No soy buena para las clasificaciones y aún menos para los conteos o las listas. Sé que hay personas (tengo una muy cerca) que pueden enumerar, priorizar y categorizar sin problema; yo, no.

Me es muy fácil discriminar lo que me gusta de lo que no. Sé muy bien qué me gusta, qué me encanta, qué me fascina y qué odio. Creo que ésas son las cuatro categorías (al menos son más que las dos de mi madre: lo más bonito del mundo y la vomitada de borracho, no existen intermedios). Sólo no me pidan ordenarlos ¿mis cinco películas favoritas? me declaro incapaz de identificarlas. ¿Qué autor o qué género musical me gusta más? No lo sé.

Esto se complica con el extraño funcionamiento de mi memoria: tengo una memoria excelente para acontecimientos y personas; pero para el cine, la música y los libros no. No puedo recordar el título de los libros que he leído y menos el argumento. ¿Cómo voy a poder enumerar en un momento determinado mis 10 películas favoritas si no las recuerdo todas, si la última que vi (inception, una maravilla) llena a tal punto mi cerebro que no puedo pensar en muchas otras. Además, con la fluidez propia de los recuerdos, las cosas me gustan más un día que el siguiente y no es cuestión de volubilidad sino de contextualización -explicar esto merece otro post y lo escribiré pronto-.

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